
Bienvenidos a una de las finales más mediocres de la historia: Uruguay y Paraguay. Los dos equipos más tácticos y defensivos del fútbol sudamericano, han llegado a la instancia decisiva. En un primer momento, tuvimos la tentación de anunciar este partido como la consecuencia lógica de dos ciclos exitosos a los que se les ha respetado su continuidad: el Paraguay de Martino, eliminado en Sudáfrica 2010 luego de poner a España contra las cuerdas, y uno de las selecciones mejor trabajadas dessde lo táctico y futbolístico; y por otro lado el Uruguay del Maestro Tabárez que confirma lo hecho en el mundial (donde alcanzó las semifinales), y aspira a repetir el título obtenido en 1987, cuando también se coronó en Buenos Aires.Sin embargo, las cosas no son tan lógicas, como casi nunca lo son en el fútbol. La Copa América, que ha tenido un nivel de juego de discreto para abajo, tuvo también la particularidad de que los cuatro equipos que llegaron a semifinales fueron claramente superados por sus adversarios en cuartos de final, y simplemente pasaron de ronda por los caprichos propios de lo que Dante Panzeri llamaba "dinámica de lo impensado", incluyendo en este concepto a los malditos penales que, en general, siempre castigan a los equipos de mejor juego y favorecen a los que se refugiaron en su campo los 120 minutos esperando la definición desde los doce pasos.Está claro que los dos equipos sostuvieron, en esencia, la idea de juego que les trajo tan buenos resultados, además de mantener casi a los mismos planteles que participaron en el último mundial. Lo de Uruguay no fue tan criticable: demostró que sabe, como pocos equipos, cerrarle los caminos a sus rivales, y que tiene dos jugadores peligrosísimos en ofensiva. Sin embargo, queda la sensación de que deberá ofrecer algo más para escalar más alto a nivel mundial, pues algunos rendimientos individuales no han tenido el brillo de Sudáfrica y, más allá del último partido contra Perú, el funcionamiento colectivo ha decrecido notablemente. Uruguay mantiene la mística luchadora, la solidez de su arquero y, por supuesto, la dosis de suerte que lo acompañó en el cuarto puesto mundialista. Pero fue superado en varios pasajes del juego inicial con Perú, el encuentro ante Chile, y ni qué hablar del partido contra la Argentina, donde claramente debieron volverse a casa. Lo de Paraguay es aún más increible: no ganó un sólo partido de los cinco que disputó, con cinco empates. Peor aún: jugó dos buenos partidos ante Brasil y Venezuela en fase inicial, donde se le escapó la victoria increiblemente sobre el final en ambos cotejos, y cuando los volvió a enfrentar en la fase final, fue claramente superado y clasificó de manera más que azarosa, gracias a los penales. También en este caso, el equipo cayó muchísimo en su rendimiento respecto a lo hecho en el último mundial. No cabe ningún análisis que justifique su presencia en una final o el eventual logro del título porque, más que nunca, la presencia de Paraguay en esta instancia ha sido pura casualidad.Si estas dos selecciones, que vienen haciendo un excelente trabajo en sus procesos, se quedan, sin embargo, conformes con lo exhibido en el campo de juego en esta Copa América, deberán tener mucha suerte para aspirar a algo más grande en competencias internacionales. El hilo que los separa del fracaso es muy fino, jugando como lo han hecho. Y si cabe alguna duda, basta mirar lo que le ocurrió a la Italia campeona del mundo en 2006, que se quedó afuera en primera ronda en Sudáfrica.
La selección paraguaya ha logrado el pasaje a la final de la Copa América, tras 32 años, con una particularidad que no se había dado nunca en los 95 años de competición: no ganó ninguno de los cinco partidos que disputó. El conjunto que dirige el argentino Gerardo Martino empató los cinco encuentros disputados, ya que en la zona B empató sin goles ante Ecuador, luego igualó 2-2 contra Brasil y en la última fecha, se le escapó un triunfo ante Venezuela, ya que a falta de 5 minutos ganaba Paraguay 3-1, y el resultado final fue 3-3.
Posteriormente, volvió a cruzarse con el conjunto brasilero y empató 0-0 tras los 120 minutos reglamentarios la serie de penales fue ganada por los guaraníes por 2-0.
En semifinales, tras un partido que fue adverso, el empate sin goles no pudo romperse en los 90 minutos, ni en el alargue y nuevamente Paraguay definió su suerte en la lotería de los penales y se venció por 5-3 a Venezuela.