No puedo creer que esa selección dirigida por Quinteros haya planteado un partido que resultó inmejorable para él hace tan sólo 6 días y, por no saber ser protagonista, haya sido derrotada por un equipo inferior en la previa.
Existe quienes me dirán que esto es fútbo, y es totalmente cierto.
Pero cabe destacar el desconcierto que sufrió Bolivia en el segundo tiempo, cuando asimiló que era favorita para ganar el cotejo y por ir a la carga sin demasiados criterios, resultó golpeada dos veces (que pudieron ser tres más de no ser por Arias y los postes) y quedó con varios jugadores sancionados, entre ellos dos expulsados, de cara al crucial partido ante Colombia.
Es increíble, a su vez, cómo la modestia de los jugadores bolivianos pudo con los egos y la presión del partido inaugural de los players argentinos.
El orden fue clave para el conjunto de Quinteros en los primeros 90 minutos de la Copa América, pero lo olvidó rápidamente en el segundo juego, mientras que Costa Rica basó su juego sabiendo que era un equipo inferior, pero no por eso desordenado ni desorientado. Por eso, con un Joel Campbell de un destacado segundo tiempo, más desaciertos varios de la defensa boliviana, los ticos pudieron edificar una victoria que los invita a soñar.
¿Quién imaginaría hace una semana que Argentina pondría toda la carne al asador en el último partido de fase de grupos?
Y bueno señores, esto es fútbol.
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