sábado, 9 de julio de 2011

Con oficio pero sin muchas ideas


Brasil y Paraguay empataron en dos tantos en la ciudad de Córdoba en el partido que se ha presentado como el de mayor entretenimiento para los espectadores y para los televidentes que esperaban más de dos goles en un partido de la actual Copa América, que parecía una odisea.
El conjunto verdeamarelo no tuvo muchas ideas a lo largo del partido ni pudo desplegar su tan temido y a la vez admirado “jogo bonito” por dos razones fundamentales, a saber: los encargados de generar juego se escondieron durante largos ratos, como Ganso, que igualmente tuvo pinceladas magníficas, y Neymar, encargado de romper con gambetas se ausentó por la presión que propuso Paraguay en varios tramos del partido.
El equipo de Gerardo Martino jamás perdió su línea, su orden y se basó en el juego por las bandas, principalmente por el lado izquierdo con Marcelo Estigarribia, así como en una marca asfixiante ante cada salida de un defensor brasilero, lo que provocaba pelotazos sin destino claro, y que además no se proyecten André Santos y Dani Alves.
Paraguay supo remontar el partido con un gol en su arco, pero tras errar dos contra ataques, se refugió cerca de Justo Villar y Brasil manejó el balón sin profundidad, hasta que Paulo Ganso jugó un gran balón para Fred restando tres minutos y el delantero selló el empate definitivo con una media vuelta veloz.
Ha sido un partido atractivo, pero no excede en cuanto al juego a todo lo que se ha podido ver en la competencia, lo cual es preocupante, ya que jugadores de gran calidad sobran en varios equipos.
Menezes y Batista enfrentan el mismo problema: grandes individualidades y poco funcionamiento colectivo.

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