Los goles, convertidos por Agüero en dos ocasiones y Di María y dos asistencias de Lionel Messi, demostraron la amplia brecha existente entre ambas selecciones.
Sin embargo, el rendimiento más regular, aunque se diluyó en los últimos minutos, fue el de Fernando Gago, que se mostró criterioso tanto para marcar como para descargar el balón, así como también para ser receptor constante.
Pero no se puede destacar una figura frente a un equipo que hizo lo que pudo, una selección que no es medida real para el conjunto de Batista. Costa Rica intentó no perder el orden e intentar golpear en alguna contra, pero se desplomó en el primer gol de Agüero, finalizando la primera etapa.
La figura en Córdoba fue el exitismo total: quienes silbaban y pedían cabezas tras el partido frente a Colombia, aplaudieron y ovacionaron a Messi en cada intervención.
Para concluir, este humilde escritor manifiesta que no puede entender en un partido tan favorable como el que se dio los cambios de Sergio Batista: Pastore por Higuaín (enganche por centrodelantero), Biglia por Di María (cambio que aunque sea tildado como defensivo no discuto: el jugador del Real Madrid sólo se salvó por el gol, porque fue una máquina de chocar con camisetas Ticas y errar en decisiones simples) y Lavezzi por Agüero (el hombre del balde en la cabeza por el goleador de la Copa América).
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